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Colegiata de Santa María en Huéscar
Yac. Arqueológico Castellón Alto
Parque Natural Sierra de Castril
Sierra de La Sagra, espacio natural
Villa de Orce, riqueza arqueológica
Está situado en el límite de la provincia de Jaén, colindante al Parque Natural de Cazorla, Segura y la Villas. Es una sierra de grandes contrastes con un espectacular relieve, fruto de la naturaleza caliza del suelo, muy accidentado con cumbres por encima de los 2000 m. y por la acción de las aguas corrientes. Son abundantes las simas, grutas y galerías. Entre la que destaca la Cueva del Muerto, en Sierra Seca, donde se pueden contemplar caprichosas formaciones de estalactitas y estalagmitas, y la Cueva de Don Fernando, la de mayor profundidad y longitud de Granada, con numerosas galerías y salas de indudable belleza, como la Sala de la Colada.
De norte a sur es atravesado por el río Castril configurando un paisaje de cañones y cascadas, así como numerosas simas, grutas y galerías. La humedad es un factor importante junto a la dificultad del terreno condicionando ambas la vida, tanto vegetal como animal que allí se desarrolla. Existen además numerosos manantiales como el de Juan Ruiz, Tubos, la Magdalena o Lézar.
En la zona norte de la Sierra Seca se localiza una pequeña cuenca cerrada en la que durante una buena parte del año se forma una laguna a partir del agua de lluvia y la procedente de los deshielos, de cierto interés por albergar pastizales naturales de una gran diversidad botánica. Encontramos pinos salgareños, que pueden alcanzar los 40 m., sabinas, enebros rastreros, encinas, quejigos y arces en lugares más húmedos como los barrancos de Túnez y Magdalena. Arbustos como el madroño, labiérnago o lentisco. Pinos de diversas especies fruto de repoblaciones.
Gracias a la variedad de ambientes de estas sierras, la fauna adquiere también una notable diversidad, destacando la población de buitre leonado, que encuentra aquí el límite sur-oriental de la Península Ibérica. Otras especies de interés son la cabra montés, el muflón, el gamo, el jabalí, el lince, el gato montés o la garduña, entre los vertebrados terrestres, o el águila real, el halcón peregrino o el milano negro, entre las aves.
En cuanto al medio acuático, la trucha común es autóctona de esta zona. Su abundancia hace que habiten allí sus depredadores naturales: nutria, martín pescador y garza real.